Nochebuena de 1922. Hitler descansa en su cama después de la típica cena familiar. El pavo le había causado cierta pesadez estomacal. Algo lógico, si se piensa que esta tradición era importada de Estados Unidos y a él no le hacía ninguna gracia.
Por el resto, fue un domingo tranquilo. Adolf no era un tipo excesivamente familiar, por lo que estas fechas le hacían estar más arisco que de costumbre. Así que, para no salir a hostias con el nuevo novio de su hermana, se fue a la cama más temprano que de costumbre.
Justo antes de coger el primer sueño, un ruido lo despertó. Encendió la luz y no vio nada, pero cuando iba a apagarla de nuevo, vio algo que lo perturbó.
Un puto velociraptor. En el 1922 (no sería hasta 1924) aún no se habían descubierto los velociraptores, pero nuestro joven Adolf supo que era lo que estaba viendo porque la figura extraña dijo:
- Hola, soy un puto velociraptor.
- Y yo soy el cabrón que va a cortarte las piernas como no salgas de aquí. -Como ya hemos dicho, no estaba muy de humor esa noche, como para que un lagarto más alto que él, entrara en su casa en mitad de la noche.
- Vamoh a calmarnoh. Soy el fantasma de las Navidades pasadas... A ver: ¿Tu por qué eres tan cabrón?
- ¿Cómo que porque soy tan cabrón? ¡Odio que los extranjeros entren en mi casa!
- ¿Extranjero? Pinche tu madre hijo de la gran chingada. No... Ahora en serio enano, vas a escucharme. Tu futuro depende de lo que hagas esta noche.
Dicho esto, apareció una cortinilla de estrellas y se trasladaron mágicamente a otro lugar. Uno en al que Adolf conocía muy bien: el colegio de su infancia. Empezaron a caminar por los pasillos, pero parecía que nadie les podía ver. Entonces, el velociraptor dijo:
- Esta es tu infancia. Te he traído aquí para intentar averiguar por qué eres tan hijo de puta.
- ¿Yo? Si soy lo mejor que le ha pasado al mundo desde el chocolate con churros. Porque sea sincero y diga que odio a los inferiores judíos, negros, homosexuales, comunistas, asiáticos, altos, deformes, indios, saltamontes, melocotones, pies de gallina, cerdos vietnamitas, velociraptores...
- ¡Eh! Relaja, que soy el primero que ves.
- Sí, y ya quiero erradicar a tu especie.
- Uf... Esto llevará trabajo...
De repente. Ambos se dieron cuenta de que sus compañeros de colegio se estaban riendo de él. Bueno, del Hitler de 7 años. Le gritaban todo tipo de cosas: que si era un puto enano; que si era gayer; que si era un comeflores; que si era rubio tintado o llevaba lentillas de colores; hasta un perro negro que pasaba por ahí le empezó a ladrar y le mordió en una pierna.
- Vaya.... -Dijo Bob- Seguro que esto es la raíz de muchos de tus traumas...
- ¡Cállate, hijo de puta! - Dijo Adolf entre lágrimas. - ¡Esos malnacidos pagarán por lo que me hicieron! ¡Y puto polaco judío! Siempre me quitaba el dinero.
- ¿Por qué te llamaban gayer?
- Por mi carita linda. He intentado dejarme una barba como la de Stalin para tener un aspecto más macho, pero solo me sale este puto bigote de mierda. ¡Putos comunistas!
Perro negro le muerde, polaco judío le quita el dinero, no le sale el bigote como un comunista... Robert comenzaba a entender muchas cosas...
- Bueno, ya está bien. ¿Para que mierdas me has traído aquí? ¿Quieres acabar de joderme el día?
Cuando acabó de decir esto, volvió a estar otra vez en su cama, como si nada hubiera pasado. Pero una lágrima caía por su mejilla, mientras apretaba su puño derecho. Levantó la mano y con la punta de los dedos, apagó la luz.
Unos minutos después, volvió a oír el mismo ruido y volvió a encender la luz. Otra vez vislumbró a la misma figura, pero esta vez parecía diferente.
- Hey, que... soy el fantasma de las Navidades presentes, y tal...
- ¿Pero tu no eres el mismo cabrón de antes?
- Sí, pero ahora voy de otro rollo. ¿Ya sabes por qué eres tan hijo de puta en la actualidad?
- Te he dicho que no soy hijo de puta, solo quiero que tengan su merecido todos los que me jodieron alguna vez. TODOS.
- ¿Y crees que merece la pena?
- Claro. Ya verás lo que me voy a reir cuando los vea a todos muertos y apilados. Y tengo un plan. Si sale bien... ¡Muahahaha!
- ...Hijo de puta...
- Un momento. Tú tienes cara de saber algo... - Dijo Hitler mientras se acercaba al hueco entre el armario y la pared.
- Sé que como sigas así, el mundo irá a peor. Pero sobretodo TÚ. He venido aquí para hacerte entrar en razón.
De repente, vació todo el cargador de su pistola sobre Robert V. al grito de “Muere lagarto de mierda”. Las balas atravesaron al velociraptor. Sorprendido, Adolf dijo:
- ¿Por qué cojones no estás en el suelo como un colador?
- Te dije que era el fantasma de las navidades presentes.
- Joder... Creía que lo de fantasma venía de las batallitas falsas de ligues que debes contar a tus amigos.
- Me estás dando ganas de dejarte a ti como un puto fantasma, enano de mierda - Robert se dio cuenta de que eso no ayudaba al propósito por el que estaba allí, sino que estaba encolerizándole más. Así pues, intentó aplacar los ánimos del joven teutón- Vale perdona. No quise decir eso. He venido a ayudarte. Así que déjame trabajar.
- ¿Ayudarme? ¿Acaso tienes una máquina de falsificar votos?.
- Adolf, tienes que darte de baja del partido. Tu futuro será mejor si pruebas suerte con otro trabajo. ¿Has probado a pintar?
- Si, pero me echaron de la escuela de artes. Esos artistas maricones... para ellos también tengo cosas pensadas.
- Vaya... em... esto... ¿Y en la empresa del gas? De camino hacia aquí he visto que buscaban a gente.
- Mmmm... Gas.... ¡Buena idea!
- ¡Claro que sí, guapi! Allí seguro que te tratan bien.
- No, capullo... mi idea va por otro sitio... ¡Muahahaha!
- Vale... Joder... vaya cagada. Bob, céntrate.
Y desapareció de la vista de Adolf, que volvió a apagar la luz y intentar dormir. A las 5 de la mañana, se despertó con unas ganas de mear más fuertes que la riada de Tous de 1982, pero de esto él no sabía nada. Se levantó y, cuando encendió la luz del cuarto de baño, vió al puto velociraptor sentado en su taza del váter.
- ¡AAAAAH! ¿QUÉ COJONES HACES AQUÍ, PUTO LAGARTO?
- Hostia, joder... Que me ha dado un apretón y, antes de aparecer otra vez, tenía que “enviar un fax”.
- ¿Que coño es un fax? - Preguntó Adolf mientras meaba en la pila.
- Da igual... A ver, que soy el fantasma de las Navidades futuras y...
- ¿Qué coño vas a ser el puto fantasma de nada? ¡Eres el puto mismo lagarto de antes! - Dijo Hitler visiblemente enfadado. Note el lector que Hitler hablaba alemán y ya suena bastante enfadado.
- Si, a ver... te voy a llevar a ver tu futuro.
Y diciendo esto, se transportaron a otro lugar. Robert ya había acabado de cagar, pero Hitler tenía aún el pequeño miembro entre manos, lo cual habría sido bastante humillante, ya que aparecieron en el bunker donde Adolf pasó sus últimos días.
- ¿Ese soy yo? Joder... No me digas que de tan mayor, todavía no me ha crecido bien el puto bigote...
- Deja los pelillos de tu labio superior ahora. En este momento, tu yo futuro se encuentra en una encrucijada después de cientos de barbaries cometidas.
- ¿Barbaries? ¿Yo? ¿Por qué? ¿He hecho que despidan de sus trabajos a los que me jodieron la infancia?
- Bueno, tecnicamente... Pero no. Mira - Dijo Robert mientras le sacaba una tablet con una retahíla de videos de todas las atrocidades que iba a cometer.
Hitler miraba atónito cada uno de los fotogramas que bombardeaban (nos tomamos la licencia de utilizar este misil, digo simil) su mente en ese momento. Ni tan siquiera se había percatado de donde estaban proyectándose esas imágenes. Para ese época aquello sólo podría ser obra de satanás. Parecía que estaban afectándole, desgarrando su pequeño corazoncito alemán.
- ¿En serio? ¿Yo soy el causante de todo eso?
- Sí, y de mucho más... Pero no tenía más espacio, y pasaba de borrar todo el porno. Conforme fuiste ganando poder, tus actos eran cada vez más crueles. Pero todo lo bueno y lo malo tiene un final. Menos el puto Cuéntame que parece que no acaba nunca. En el momento en el que estamos, estás en un bunker. Tus enemigos están sitiando a tu ejército en cada lugar. Te sientes acorralado y... - ¡BOOM! Un fuerte sonido interrumpió a Bob.
- ¿Qué cojones...?
- Vaya, bueno... pues ya está. Te has pegado un tiro.
- Pero si tenía el mundo a mis pies. ¿Qué ha salido mal?
- Adolfito mio... Es lo que te intento decir. Las cosas no funcionan siempre como queremos y aunque pienses que lo estás haciendo bien, eres el puto mal, cabrón. Espero que esta lección te haya servido para cambiar tu vida radicalmente a partir de hoy.
- ¡Jajajaja! Pringao, ¿Estamos locos? Ahora me has enseñado lo que tengo que hacer y lo que NO tengo que hacer. ¡A la próxima mejoraré mi plan y no habrá ni Dios que me detenga! Muaahahaha.
- Pffffffffffffff... Joder...
Mientras Robert maldecía, Hitler volvió a su cama. Esa noche no pudo dormir porque lo que acababa de ver lo había excitado más que una raya de cocaína en las nalgas de Eva Braun.
Robert V. por su parte, volvió a viajar al pasado (¡el cómo no os importa, que lo queréis saber todo!) para repetir su intento de cambiar la historia. Huelga decir que el futuro producido por estos hechos fue altamente catrastrófico para el mundo. Años, lustros, decenios, siglos de guerras interminables bajo el yugo de la tiranía nazi.
2º Intento:
Esta vez cuando viajaron al pasado, el perro que le ladraba y mordisqueaba le arrancó un dedo y todo el mundo empezó a llamarlo “Alfred Nuevededos”. Las malas lenguas dicen que inspiró a Tolkien para escribir el personaje de Frodo. Bajito y con nueve dedos.
- Vamos mal. Lo volveré a intentar otra vez... - Dijo Bob.
3º Intento:
En esta ocasión Bob apareció, por error, en el baño de la hermana de Adolf. Estaba desnuda, a punto de ducharse. Esa escena le hizo enamorarse de ella y, tras varios conjuros a cargo de una vidente local a domicilio, se hizo corpóreo. El velocirraptor y la joven se enamoraron. Como nadie les comprendía, emigraron a las Bahamas. Hitler, encolerizado al ver que un dinosaurio se beneficiaba a su hermana, aumentó su odio hacia el mundo. Sus masacres fueron aún más violentas y frecuentes. Los jefes de Robert, más poderosos que cualquier vidente local a domicilio, lo devolvieron a su estado fantasmal y volvió a su rutinario trabajo de oficina.
Dicen que Paula, derrumbada por el dolor de la pérdida, cercenó su cuello con la garra de un velociraptor que robó en un museo.
4º Intento:
Estando en el bunker, las cosas se desmadraron. Por alguna razón fueron a parar a una habitación contigua donde vieron a Eva Braun darse el lote con un soldado anónimo. Darse el lote es eufemismo, para decir que se estaban follando como si fueran dos putos mamuts adictos al sexo. A Hitler esto le sentó regular. Su misoginia aumento hasta el límite de cambiar su plan.
Exterminó a todas las mujeres de la tierra y en pocos años la raza humana desapareció. Decimos raza humana porque los varones humanos comenzaron a aparearse con koalas. Era la única forma de evitar la extinción de ambas razas. Había nacido la raza de los Komanos. (Estos tendrán una saga aparte cuando finalicen las andanzas de Bob)
5º Intento:
Había una vez... Un circo, que alegraba el tiempo sin pasar. Bob apareció en la carpa de un circo bastante bizarro. Se había equivocado del todo.
6º Intento:
En este intentó todo iba perfecto... Hasta que, por error, pisó una cucaracha. Robert creía que no había sido nada, pero aquello desencadenó una serie de fatalidades que desembocaron, años después, en un apocalipsis de lesbianas zombies (la película ya existe).
7º Intento
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Bob apareció en mitad de un sketch de los Monty Python.
8º Intento
Esta vez todo parecía ir sobre ruedas. Adolf se había calmado y parecía mucho más dócil. Tanto que entró a un convento a practicar la vida monástica pero, como todos saben, allí la vida es muy aburrida, así que acabó saliendo de allí y fundando una secta satánica. La cual, con los años acabó exterminando a toda la población de gallinas, ya que las utilizaban en masa en sus rituales donde les arrancaban la cabeza de un bocado y luego se las follaban. Como consecuencia a esto, las gallinas y los gallos se extinguieron y el Kentucky Fried Chicken nunca existió, cosa que no gustó NADA a Bob.
9º Intento
Robert, cansado de fallar intento tras intento, decidió pedir ayuda a alguien que sabía que no le iba a fallar… EL JODIDO NIÑO JESÚS… Y más en esas fechas tan cercanas a su “nacimiento”. Tras búsquedas infructuosas, acabó encontrándolo en una vieja taberna del sur alemán. Allí, ebrio a más no poder, y rodeado de sus colegas más íntimos (un duendecillo irlandés, un hombre-lobo, un jamón de jabugo venido a menos, y un colibrí petirrojo).
- Tómate algo Bob. Invita jabuguín, que está triste y quiere que ahoguemos penas en jagger y birra.
- No puedo tío, estoy de servicio. Necesito tu ayuda.
- ¿Qué quieres esta vez?
- Estoy intentando hacer que Adolf Hitler sea bueno, y por tanto, no haga las barbaridades que acabó haciendo.
- Buah, paso. Tengo a la iglesia encima desde que vendí la cruz para comprar jaco. Suerte con lo tuyo, pero no puedo esta vez. Sabes que lloraría y me rompería las costillas por ti… Pero necesito un poco de calma en mi vida para arreglarlo.
Robert, algo triste, volvió por donde había venido… Pensó en visitar al niño Jesús en una época futura, en la que ya no tuviese problemas… Pero se le estaba agotando el bono de viajes/apariciones y tenía que utilizarlo con un último intento de 100% de efectividad.
10º Intento
Esta vez tenía que conseguirlo. Última aparición que podía realizar con el bono, ya solo le quedaba para volver a casa. El futuro y el pan de sus hijos dependía de ello (Sí, tenía hijos, pero eso ya lo dejamos para otro especial. Qué lo queréis todo mascadito y no pensar nada. El trabajo de escritores está jodido. Tenemos que comer nosotros también hostia... Eh no me mires así! Paraaaaaaaa! Te rompo eh! Se va a ver un follón que no sabe ni ande se ha metido! Cuando encuentres una cabeza de caballo mañana al despertar, acuérdate de mí, imbécil).
Volvió por los pasos del primer intento. Poniendo total atención a cada palabra que decía o cada gesto que realizaba. Pero otra vez el final parecía el mismo. En ese momento, cuando Adolf se jactaba de que Bob le había ayudado a mejorar su plan, ocurrió algo que cambiaría el futuro: De la cartera de Bob se cayó una foto, Adolf vio como caía y la recogió del suelo. La miró con detenimiento mientras su rostro se tornaba a una dulce expresión de ternura.
- ¿Son tus hijas?
- Sí, ahí tenían 4 y 8 años. Con ellas están mis dos perros, Jolgorio y Michaeljotafox.
- Se parecen a ti. Qué bonita imagen. Joder, te va a parecer una tontería... Pero creo que esta foto me ha hecho cambiar la forma de pensar. No llevo un buen camino en ese futuro que me estás mostrando -Robert no podía disimular la sonrisa- Creo que hago demasiado mal al mundo...
- ¿Entonces dejas la política?
- No. Amo la política. Pero mis planes solo se centrarán con los judíos ricos que cojean de la pierna izquierda...
Robert se mostró pensativo unos segundos y dijo:
- Bueno... No está mal. Más no puedo hacer...
Entonces, poco a poco, la imagen del velociraptor comenzó a disiparse. Así es como Robert V. pasó aquella Nochebuena.